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Sala Multisensorial continúa mejorando la calidad de vida de niños, niñas y jóvenes con diagnósticos especiales desde un enfoque familiar y comunitario

El proyecto Inclu@rte de la Escuela de Talentos, en alianza con diversas instituciones locales y financiada por el Plan de Salud y Bienestar Social de la Mesa CAT busca duplicar sus beneficiarios en el 2026

Enmarcada en el proyecto Inclu@rte (iniciativa de la Agrupación Artístico Cultural El Maray), en alianza con diversas instituciones locales y financiada con el Plan de Salud y Bienestar Social de la Mesa CAT; la Sala Multisensorial de la Escuela de Talentos Andacollinos, ha iniciado sus atenciones terapéuticas, atendiendo a niños, niñas, jóvenes y sus familias, con la proyección de ampliar su cobertura a más de 30 familias beneficiarias, durante el transcurso del 2026. 

La sala multisensorial, se ha consolidado como una propuesta de innovación social, que, desde la gestión comunitaria, logra mejorar la calidad de vida, garantizar el acceso a la salud, la inclusión y la equidad; un diseño de co-construcción de respuestas a problemas sociales complejos, basado en la inteligencia colectiva, el diálogo y el esfuerzo común entre el sector público, privado, académico y las comunidades.

Las atenciones, están dirigidas a niños, niñas y adolescentes entre los 3 y los 16 años, quienes participan en procesos sistemáticos de evaluación, intervención y seguimiento, acompañados de sus familias como parte fundamental del proceso. El equipo profesional, está compuesto por profesionales de psicología, fonoaudiología, terapia ocupacional y educación especial, quienes desarrollan planes de atención y labor terapéutica individualizados a partir de evaluaciones estandarizadas y observaciones clínicas, trabajo coordinado permite abordar de manera integral, las distintas dimensiones del desarrollo.

Según explica Natalie Pastén, terapeuta ocupacional a cargo del espacio, la sala multisensorial constituye un modelo terapéutico especializado orientado a la intervención interdisciplinaria en usuarios con trastornos del neurodesarrollo, tales como el Trastorno del Espectro Autista, el TDAH y otros perfiles neurodivergentes, donde se ofrece además de contención familiar, estrategias y labor terapéutica basadas en evidencia y diseñadas para favorecer la autorregulación, la comunicación y el desarrollo de habilidades para la vida diaria, de los niños,  niñas y jóvenes”.

El espacio físico de la sala está completamente implementado y equipado con elementos diseñados para la estimulación vestibular, propioceptiva y táctil, y cuenta con elementos para que se realicen juegos   causa-efecto, rompecabezas, roles, imitación y actividades estructuradas que fomentan la interacción social, la comunicación y la adaptación. Cada recurso es utilizado de manera planificada, en función de los objetivos terapéuticos de cada usuario, permitiendo una modulación adecuada de los estímulos y favoreciendo experiencias que promueven el equilibrio, la concentración y la exploración.

Andrea Campusano, directora de la Escuela de Talentos Andacollinos, destaca: “en la sala multisensorial las familias encuentran acompañamiento real, un espacio que comprende, empatiza y acoge; por eso Inclu@rte y la sala multisensorial, no es solo un espacio de atención terapéutica, también es un espacio de contención y sobre todo de construcción colectiva y comunitaria,”.

En esa misma línea, Andrea Campusano, subraya la importancia de sostener y proyectar el trabajo realizado: “cada avance en un niño, niña, adolescente; (una palabra, una acción, una mirada), por pequeño que parezca, tiene un impacto inmenso en su autonomía, en la comunicación, en la vida diaria; lo que genera una mejora directa en el bienestar diario tanto de los usuarios como de sus cuidadores. Por ello este proyecto no es accesorio, es esencial para el bienestar de la comunidad”.

El 2026, entonces, no marca un inicio, sino una continuidad más profunda. La sala multisensorial sigue ampliando su alcance, aprovechando las oportunidades de mejora, afinando sus metodologías y consolidando su rol como un dispositivo clave en la red local de apoyo. En un contexto donde el acceso a intervenciones especializadas sigue siendo desigual, su existencia representa una forma concreta de equidad, un espacio donde cada experiencia cuenta, donde cada proceso es acompañado y donde la diferencia no es un obstáculo, sino el punto de partida.