A través de la recreación y el tejido, la Escuela de Talentos Andacollinos suma nuevas instancias de participación para vecinos y vecinas, transformando el aprendizaje en una poderosa herramienta de compañía, inclusión y afecto comunitario.

Este mes nuestra escuela ha sumado dos espacios especiales a su movimiento cotidiano. Si bien abril marcó el inicio de este ciclo 2026 con talleres para todas las edades, estas últimas semanas han tenido un brillo distinto con la puesta en marcha de los espacios pensados especialmente para nuestros vecinos y vecinas de más de 59 años: el Taller Recreativo para el Adulto Mayor y el Taller de Tejido y Crochet.
Aunque la Escuela ya está llena de vida con niños, jóvenes, adultos y personas mayores, la apertura de estas jornadas es un hito que esperábamos con ansias, pues quienes somos parte de este movimiento sabemos que aquí no solo se viene a aprender una técnica; se viene a ejercer el derecho de encontrarse y de ser protagonistas de nuestra propia cultura, un derecho muchas veces no ejercido por nuestros adultos mayores.
El valor de estar presentes
A veces olvidamos que el contacto social es una necesidad básica. En el taller de tejido, por ejemplo, cada punto que se avanza es también una historia que se cuenta. Mientras las lanas toman forma, los recuerdos y las vivencias de nuestros vecinos fluyen con naturalidad. Aquí el tejido funciona como una excusa perfecta para saber cómo está el otro y para sentirse parte de algo más grande.
Por su parte, el taller recreativo nos devuelve esa vitalidad que a veces la rutina intenta apagar. Ver a nuestros adultos mayores adueñándose de sus tardes, conversando y generando nuevas amistades, nos recuerda por qué trabajamos con tanto cariño por este proyecto. No se trata solo de pasar el rato; se trata de recuperar ese sentido de pertenencia que nos hace bien a todos.

Inclusión que se siente
Para nosotros, la inclusión es mucho más que una palabra técnica. Es ver a una vecina que llega algo tímida y se va con una sonrisa, o a un vecino que encuentra en estos jueves un motivo para conectar con sus pares. Al sumar estos talleres a la oferta que ya está funcionando desde abril, estamos fortaleciendo la unión de toda nuestra comunidad. Un adulto mayor que se siente integrado y valorado es un pilar que sostiene nuestra identidad.
Esta es la verdadera esencia de nuestra Escuela: construir comunidad a través del afecto. Estos espacios son el resultado de un esfuerzo colectivo que busca que nadie se quede fuera del camino que trazamos desde 2014 junto a El Maray. Es aquí donde el trabajo diario toma su sentido más humano, demostrando que las ganas de crear y de compartir no tienen fecha de vencimiento.
Un compromiso compartido
Llevamos más de diez años aprendiendo que el bienestar de nuestra comuna pasa necesariamente por el bienestar de sus personas mayores. Al participar en estas instancias, ellos nos enseñan que la creatividad sigue viva y que siempre hay espacio para un nuevo vínculo.
El inicio de estos talleres es un paso más en nuestro viaje hacia una convivencia más cercana y solidaria. Estamos convencidos de que cada jueves, entre hilos y juegos, estamos haciendo mucho más que formación artística; estamos cuidando lo más valioso que tenemos: nuestra gente y los lazos que nos unen. Porque en la Escuela de Talentos Andacollinos, el corazón late con más fuerza cuando estamos todos.


