Testimonio vivo de lo que significa hacer comunidad, el sábado 17 de octubre de 2026, se vivió una jornada donde se puso en valor, aportar trabajo voluntario, para construir y proteger espacios comunitarios.
El pasado sábado 17 de octubre, talleristas, facilitadoras, monitores, estudiantes, realizaron una inédita jornada de trabajo voluntario, para mejorar y embellecer las instalaciones donde funcionan y avanzar en la construcción de una sala de espera, para la sala multisensorial.
La primer Sala Multisensorial de Andacollo, es un proyecto pionero de innovación social y se ha consolidado como una propuesta que: desde la gestión comunitaria, logra mejorar la calidad de vida, garantizar el acceso a la salud, la inclusión y la equidad.
En ese espacio terapéutico, se realizan casi 40 atenciones, que atienden a niños, niñas y adolescentes entre los 3 y los 16 años, quienes reciben apoyo profesional, junto a sus familias como parte fundamental del proceso.
Un diseño de co-construcción sustentable que entrega respuestas a problemas sociales complejos, basado en la inteligencia colectiva, el diálogo y el esfuerzo común entre el sector público, privado, académico y las comunidades; para generar transformaciones positivas en la sociedad.
El objetivo de la jornada, fue mejorar las condiciones de infraestructura mediante la habilitación de un espacio físico donde madres, sus padres y cuidadores, puedan esperar las atenciones, de forma confortable, ya que, es uno de los pocos espacios y momentos que tienen de calma y tiempo para ellas o ellos.
Así, nace este sueño que consolida la esencia y espíritu más profundo de la Sala Multisensorial y la Escuela de Talentos, donde la comunidad entregó su energía, trabajo y tiempo a un propósito compartido que fortalece los cimientos invisibles de la cohesión social, donde el cuidado del espacio común es, inseparable, del cuidado del otro.
En esta Iniciativa de trabajo voluntario, aportaron de diferentes formas, toda la comunidad de la escuela, junto a comerciantes e instituciones de la comuna, lo que permitirá terminar de construir una “Sala de Espera de la Calma”, un espacio físico inclusivo para niños, niñas y familias, además de volver habilitar el patio y la carpa de eventos de la Escuela de Talentos afectadas por las tormentas pasadas.
Comunidad Protagonistas del proceso
Fueron más de 50 las personas que trabajaron de forma voluntaria durante todo el sábado en una hermosa jornada de colaboración activa que permite una mejora en la infraestructura física, y además rescatar el verdadero valor del trabajo voluntario y comunitario como motor de transformación social.
Cuando los propios vecinos, familias y socios levantan un espacio, se genera un sentido de pertenencia indestructible. El cuidado de la infraestructura se vuelve propio, porque cada rincón lleva el esfuerzo directo de la comunidad.
Andrea Campusano González, Directora de la Escuela de Talentos destacó que: “la base comunitaria y trayectoria de quienes ininterrumpidamente, hacemos esta labor, permite lograr sueños que, en tiempos de individualismo feroz, florecen como un espacio de refugio, bienestar y esperanza”











De esta manera, la jornada demostró que el cuidado del espacio común es inseparable del cuidado del prójimo. Construir una sala, limpiar un patio es, en el fondo, asegurar el bienestar y la dignidad de los niños y jóvenes que habitan esos entornos.
Con esta jornada participativa, lo comunitario, deja de ser un concepto abstracto, y se vuelve práctica diaria, donde las personas son las verdaderas protagonistas de su propio desarrollo.
Estimados: Con el objetivo de reparar y mejorar las condiciones de infraestructura, madres, padres y cuidadores de la Sala Multisensorial y la Escuela de Talentos realizan jornada de voluntariado
