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Sombra

Gratitud, tradición y comunidad: Taller de Lakitas vivió significativa ceremonia de Pawa en la Escuela de Talentos Andacollinos

La semana recién pasada, el Taller de Lakitas de la Escuela de Talentos Andacollinos vivió una jornada cargada de simbolismo, espiritualidad y sentido comunitario al realizar una Pawa, ceremonia ancestral propia de los pueblos del Cono Andino, especialmente de las tradiciones aimara y quechua. La actividad marcó un importante hito para el grupo, permitiendo agradecer el camino recorrido durante esta primera etapa de trabajo conjunto y renovar los deseos de seguir fortaleciendo el proyecto humano y musical que ha ido creciendo al interior de la escuela.

La Pawa constituye un ritual de agradecimiento y ofrenda dirigido a la Pachamama, al Tata Inti y a las fuerzas espirituales que, según la cosmovisión andina, acompañan y protegen la vida de las personas y las comunidades. En esta oportunidad, los integrantes del taller participaron activamente de la ceremonia, compartiendo de manera personal sus ruegos, plegarias y palabras de gratitud, no solo por el aprendizaje musical alcanzado, sino también por el espacio de encuentro que la Escuela de Talentos Andacollinos ha hecho posible.

La ceremonia tuvo como propósito agradecer el proceso vivido por el grupo desde el inicio del taller, valorando cada ensayo, cada presentación y cada momento compartido entre quienes hoy conforman esta agrupación. Más allá del aprendizaje de un instrumento o del repertorio musical, los participantes destacaron la importancia de haber construido un ambiente de compañerismo, respeto y amistad, donde la música se transforma en un puente para fortalecer los vínculos humanos.

Uno de los momentos más significativos de la jornada correspondió a la challa de los instrumentos y de la vestimenta utilizada por los lakitas. Esta práctica tradicional consiste en una bendición simbólica mediante la cual se rocían los instrumentos con bebidas como vino o chicha, realizando al mismo tiempo un gesto de agradecimiento a la tierra y a los espíritus protectores. Como parte del rito, también se comparte un sorbo con la Pachamama, devolviendo simbólicamente a la tierra parte de aquello que ella entrega.

La challa representa un acto de profundo respeto hacia los instrumentos musicales, entendidos no solo como objetos materiales, sino también como compañeros de camino que acompañan la expresión artística y cultural de la comunidad. Al mismo tiempo, constituye una petición de protección para quienes integran el grupo, deseando que el trabajo colectivo continúe desarrollándose en armonía, con salud, unidad y buenos augurios para los desafíos que vendrán.

Según explicó Diego Astorga, monitor del Taller de Lakitas, el sentido principal de esta ceremonia fue agradecer todo el proceso vivido por la agrupación y reforzar los lazos que se han construido entre sus integrantes. La actividad buscó mantener la armonía del grupo, reconocer el esfuerzo compartido y valorar la posibilidad de contar con un espacio permanente donde reunirse para aprender, tocar música y compartir experiencias.

En ese sentido, la Pawa permitió recordar que las tradiciones musicales andinas no se limitan únicamente a la interpretación de melodías o al aprendizaje técnico de los instrumentos. Estas expresiones culturales forman parte de una visión del mundo donde la música, la naturaleza, la espiritualidad y la vida comunitaria permanecen profundamente unidas. Cada ceremonia, cada interpretación y cada encuentro constituyen una oportunidad para fortalecer el sentido de pertenencia y mantener vivas prácticas que han sido transmitidas de generación en generación.

La realización de esta ceremonia también refleja el compromiso de la Escuela de Talentos Andacollinos con la promoción y valoración del patrimonio cultural de los pueblos andinos, generando espacios donde las tradiciones pueden vivirse de manera respetuosa y significativa. En este contexto, el Taller de Lakitas se ha consolidado como una instancia que no solo fomenta el aprendizaje musical, sino que también acerca a sus integrantes a la riqueza de una cosmovisión ancestral que continúa plenamente vigente.

Con esta emotiva jornada, el grupo cerró una primera etapa de trabajo mirando con optimismo el futuro. Entre sonidos de zampoñas, palabras de agradecimiento y gestos cargados de simbolismo, los participantes renovaron su compromiso de seguir creciendo juntos, cultivando la amistad, la colaboración y el respeto por las tradiciones que dan vida a la música de los Andes. La Pawa dejó así un mensaje que trasciende la ceremonia misma: agradecer el camino recorrido, cuidar aquello que se ha construido y continuar avanzando en comunidad, celebrando la oportunidad de encontrarse, compartir y ser felices a través de la música.